En la vibrante ciudad de Bucaramanga, Colombia, un grupo de visionarios se unió en 2017 con un propósito común: iluminar las vidas de niños, niñas y adolescentes que enfrentan desafíos mentales, sensoriales o físicos. Así nació la Fundación Luces en Singular, una entidad sin ánimo de lucro impulsada por el deseo de crear un mundo más inclusivo y equitativo.
Un Sueño Hecho Estatutos:Los fundadores plasmaron su visión en un conjunto de estatutos que definieron la esencia de la fundación. En ellos, establecieron su compromiso con el respeto a la diversidad, la responsabilidad social, la calidad en sus servicios y la promoción de la tolerancia, la honestidad, la integridad y la solidaridad.
Pilares Fundamentales: La misión de Luces en Singular se centra en establecer acciones estratégicas multidisciplinarias y multisectoriales para mejorar la calidad de vida de su público objetivo. Buscan disminuir los riesgos asociados con la exclusión, la discriminación, los prejuicios y las violencias, garantizando el acceso a servicios y oportunidades que les permitan un desarrollo integral como sujetos sociales.
Mejorar la calidad de vida de niños, niñas y adolescentes cuyo desarrollo y participación social se ha visto limitado o vulnerado por barreras impuestas desde las instituciones y la comunidad, promoviendo el respeto, la inclusión y el reconocimiento de la diversidad asociada a la discapacidad en sus diferentes manifestaciones.
La fundación se guía por una serie de valores y principios que inspiran cada una de sus acciones:
La fundación Luces en singular será un referente de proyectos multidisciplinares que promuevan y ejecuten acciones centradas en el respeto a la diversidad como un pilar básico, que permita construir modelos educativos y sociales de inclusión.
Establecer acciones estratégicas de naturaleza multidisciplinar y multisectorial, que permitan mejorar la calidad de vida de niños, niñas, adolescentes y adultos con alguna afección mental, sensorial o física que dificulte su desarrollo.
Buscamos disminuir los riesgos asociados con la exclusión, discriminación, prejuicios y violencias que se presentan como barreras para el acceso a servicios o como negación directa de oportunidades, por lo que vulneran flagrantemente derechos fundamentales, impidiéndoles un desarrollo integral como sujetos sociales.
En la Fundación Luces en Singular existimos porque creemos que cada niño, niña, adolescente y adulto merece crecer con dignidad, inclusión y oportunidades, sin importar las barreras físicas, sensoriales, cognitivas o sociales que enfrenten.
Nuestra razón de ser es promover el desarrollo integral de las personas en situación de vulnerabilidad, especialmente de quienes han visto limitado su bienestar y participación social a causa de la exclusión, la discriminación, los prejuicios o la falta de acceso a derechos fundamentales como la educación, la salud y la protección social.
Nos proponemos ser un referente en la construcción de entornos inclusivos, impulsando proyectos y acciones que eliminen las barreras de exclusión, fortalezcan la autonomía y las capacidades de cada individuo y promover que niños y adolescentes puedan desplegar plenamente sus talentos y potencialidades. Este compromiso se extiende también a las familias y cuidadores, a quienes acompañamos de manera integral como actores clave en los procesos de inclusión.
Asimismo, trabajamos por sensibilizar a la sociedad y a las comunidades, fomentando una cultura de respeto a la diversidad, solidaridad y equidad. De igual manera, desarrollamos iniciativas sostenibles que contribuyen al bienestar económico y social de las familias, reduciendo desigualdades y abriendo oportunidades reales de progreso.
En esencia, existimos para ser un agente transformador en la vida de quienes históricamente han sido invisibilizados, avanzando con compromiso, responsabilidad y transparencia en la construcción de una sociedad más justa, solidaria e inclusiva.
Hablar de Ánghela Sánchez García es hablar de una mujer que ha sabido transformar las pruebas más difíciles de la vida en motor de esperanza para los demás. Abogada de profesión, pero sobre todo defensora del alma humana, Ánghela ha construido junto a su esposo y sus dos hijos, un camino donde la ley se convierte en puente, la resiliencia en bandera y el amor en razón de ser.
Especialista en Derecho Procesal y Magistra en Derecho, con estudios de Maestría en Derecho Procesal Constitucional en Argentina, su formación académica es sólida y rigurosa. Sin embargo, lo que la hace única no son solo los títulos ni los cargos que ha desempeñado, sino la manera en que ha tejido su experiencia profesional con un compromiso social profundo.
Ese compromiso tomó forma en la Fundación Luces en Singular, de la cual es directora y cofundadora. Allí ha puesto su voz y su conocimiento al servicio de quienes muchas veces son invisibilizados: familias que enfrentan la desigualdad en el acceso a la salud y educación de sus hijos en condición de discapacidad, madres y padres que no encuentran respuestas en un sistema que debería protegerlos. Para Ánghela, la salud y la educación de calidad no pueden ser un privilegio de pocos , sino un derecho fundamental, y con esa convicción ha encaminado la labor de la fundación hacia la investigación, la inclusión escolar y la defensa incansable de los más vulnerables.
En el ámbito profesional, dirige jurídicamente González Mebarak y Consultores Jurídicos S.A.S., respaldada por su experiencia en entidades del sector público nacional y local, entidades del sector privado y en la academia. Su liderazgo combina conocimiento y sensibilidad, demostrando que la excelencia profesional debe ir de la mano con la empatía y la humanidad.
Pero en la esencia de la abogada brillante y de la líder social, habita la mujer que ha librado su batalla más profunda: ser madre de Sarah Lucía (Sarita), diagnosticada con autismo nivel dos y con déficit de atención, hiperactividad e impulsividad. Ese diagnóstico, que pudo haber sido un muro, se transformó en un horizonte. Desde entonces, Ánghela y su familia, no solo han acompañado el desarrollo de su hija con amor, disciplina y esperanza inquebrantable, sino que también ha inspirado a otras madres, padres y familias, convirtiéndose en testimonio vivo de que la adversidad puede ser semilla de fortaleza.
Quienes la conocen saben que Ánghela no se rinde. Que en cada palabra, en cada acción y en cada proyecto late una convicción profunda: la de creer que el derecho debe estar al servicio de la vida, que la justicia debe tener rostro y alma humana, y que las luchas personales pueden convertirse en faro para quienes buscan esperanza.
Ánghela Sánchez no solo ejerce el derecho; lo humaniza. No solo lidera; inspira. Su historia es la de una mujer que ha aprendido a caminar con luz en medio de la dificultad y que hoy ilumina, con su ejemplo, el camino hacia un futuro más justo, inclusivo y digno para todos.